La intervención de FOVIDA en los diversos espacios territoriales, el acercamiento a los diferentes actores locales y representantes de las entidades públicas y organizaciones  sociales, y la relación con los diversos exponentes de la población destinataria de nuestras contribuciones, se sustentan en el siguiente entendimiento sobre el desarrollo:

FOVIDA concibe que la gobernabilidad democrática de un país es requisito para el desarrollo humano, en tanto asegura que los ciudadanos y las ciudadanas se constituyan en sujetos y objetos de dicho desarrollo. La democracia implica un sistema de inclusión e integración de todos los ciudadanos y ciudadanas en una colectividad, que se apoya en variadas formas de participación. En sentido estricto, se entiende que la democracia alude a la forma de construir y ejercer poder político. Un imperativo para avanzar en esta dirección es el fortalecimiento de la sociedad civil y la expansión de la ciudadanía; entendida ésta como el proceso que permite a las personas adquirir identidad, sentido de pertenencia y capacidades para crear las condiciones para el ejercicio de sus derechos económicos, políticos y sociales. De otra parte, es imprescindible la promoción de gobiernos locales eficaces, transparentes y la participación de la sociedad civil en los asuntos públicos. La gobernabilidad orienta y asegura el ejercicio pleno del poder por la ciudadanía y la sociedad expresada en el Estado y los gobiernos. No es suficiente que los gobernantes sean legítimos por el mandato de las urnas, sino que asuman los intereses de las mayorías para darle a su poder legitimidad, convirtiendo al Estado en un factor de integración e igualación de derechos de cada ciudadana(o) sobre el patrimonio público. Así, el Estado debe hacer cumplir la ley y garantizar los derechos políticos, civiles y sociales para todos y todas, de lo contrario será una fuente que genera y sanciona desigualdad en la sociedad, y que debilita el sistema democrático. Ello está relacionado no sólo con el funcionamiento de las instituciones políticas, sino también con el control que ejercen los ciudadanos y ciudadanas sobre el gobierno. El resultado será que los gobernantes actúen en función del interés del pueblo al ser fiscalizados. Para ello es imprescindible que todos los niveles de gobierno desarrollen capacidades de gobernancia, esto es suficiencias administrativas y financieras para convertir en realidades los objetivos del desarrollo humano. El desempeño como actores responsables del ejercicio del poder público es lo que genera consentimiento, apoyo y aceptación de parte de la ciudadanía. En este marco, aspectos como la rendición de cuentas de los que ejercen el poder político, canales y espacios para la participación de la sociedad civil en los asuntos públicos, son sustantivos para darle gobernabilidad al país; así como el tratamiento de los problemas de exclusión y desigualdad que hoy existen y le imprimen fragilidad al sistema democrático. Se trata de que todos los niveles de gobierno se doten de una gestión democrática, que sea eficiente, eficaz, transparente y capaz de implementar políticas y estrategias para el desarrollo humano.

FOVIDA concibe que la superación de la pobreza de amplios sectores de la población implica –dentro de otros factores- que tengan oportunidades para incrementar sus ingresos. Para ello es imprescindible generar las condiciones que les permita incorporarse a procesos de creación de riqueza. A este propósito debe contribuir la dinamización de economías territoriales sostenibles, para lo cual es necesario el desarrollo de su competitividad preservando sus ecosistemas, entendida como la capacidad que tiene un territorio determinado de producir bienes y servicios altamente cotizados en el mercado, que permita la recuperación y conservación de la biodiversidad, la generación de empleos de calidad y el crecimiento sostenido de la renta de las familias. El territorio, más que un espacio físico, es una construcción social gestada por un conjunto de relaciones sociales que expresan identidad y propósitos compartidos de un conjunto de actores públicos y privados. 2 La complementariedad de la competitividad económica, social, ambiental y política, es la que genera condiciones para un desarrollo humano inclusivo. La primera, entendida como la cualidad que tienen los agentes para producir bienes y servicios de calidad, generando valor agregado y movilizando los productos y servicios locales. La segunda como la capacidad de los actores locales para relacionarse y actuar en forma concertada en distintos espacios institucionales. La tercera como la capacidad de garantizar la conservación y renovación de sus recursos naturales y patrimoniales. La cuarta como la suficiencia que tiene el poder local y el Estado para implementar políticas eficaces, con mecanismos democráticos, que promuevan el desarrollo económico. Todo ello en interacción con los ámbitos regionales, nacional y global. Para promover la competitividad es necesario poner el acento en la innovación tecnológica, en procesos, productos y gestión que eleve la productividad. Así mismo, en la demanda externa al territorio, que actúa como el motor de las transformaciones productivas. En los vínculos urbano-rurales que son esenciales para la construcción de cadenas de valor. En el fortalecimiento de la institucionalidad que es decisivo para el desarrollo territorial, en particular en la asociatividad de los pequeños productores, que además de facilitar el aprendizaje colectivo, les permite generar economías de escala, mejorar su capacidad de negociación en el mercado, y en general tiende a superar las relaciones de poder, que excluyen a los pobres de oportunidades. En la construcción de visiones compartidas del futuro deseado que oriente un desarrollo incluyente. En el desarrollo de las capacidades de las instancias de gobiernos sub-nacionales para que cumplan su rol en la dinamización de las economías locales.

FOVIDA considera que desarrollo sustentable es aquel que satisface las necesidades de la gente sin comprometer el desarrollo humano de las generaciones futuras. Esta conceptualización implica la construcción de equidad social que contrarreste, de una parte, los altos niveles de concentración de capital que generan destrucción de la biodiversidad, y de otra, la destrucción de los recursos naturales hecha por la población excluida por el imperativo de subsistir. Desde este enfoque se busca abordar la problemática ambiental asociada a las condiciones de vida de los pobladores, a los procesos de urbanización y de producción de los países en desarrollo en un mundo globalizado. Los actuales patrones de inversión que emplean recursos energéticos intensivos en emisiones de carbono están produciendo el calentamiento global. Con él se producen cambios en los patrones locales de precipitaciones, desplazamiento de las zonas ecológicas, calentamiento de los mares, reducción de las capas de hielo y la preocupación en el mundo entero por el cambio climático crece. La crisis climática ya tiene un lugar destacado en la vida de los/as pobres. La vulnerabilidad es desigual, así sucesos como las sequías, las heladas, los huracanes están demostrando que la población que se encuentra en tal situación, entran en un espiral de privaciones ascendente, al interactuar con 2 En ese sentido entendemos por territorio a una provincia, un corredor económico integrado por varias comunidades, una cuenca, una región, e incluso un país. inequidades que están institucionalizadas en la sociedad. En este sentido amenaza con erosionar sus oportunidades. 3 En este marco FOVIDA incorpora el concepto de Gestión Ambiental, definido como el conjunto de decisiones y actividades orientadas a mejorar la administración o manejo racional del ambiente y de los recursos naturales. Esta concepción incorpora en sus estrategias la necesidad de considerar a los ecosistemas urbanos y rurales como ámbitos interdependientes, vinculados por relaciones económicas, sociales y culturales. También señala que uno de los principales componentes es la participación de la comunidad organizada. La gestión ambiental requiere por un lado profundos cambios en el marco institucional vigente, con estructuras democráticas y una efectiva descentralización de la administración pública; por otro implica un proceso de educación ciudadana para que incorporen prácticas que garanticen un medio ambiente saludable y un uso racional de los recursos existentes, reconociendo su papel como miembros de un ecosistema altamente sensible e interdependiente.

FOVIDA sostiene que la equidad de género es un imperativo para el desarrollo humano. Entiende que la categoría “género no se refiere a los hombres y mujeres, sino a las relaciones entre ambos, y en consecuencia al modo cómo estas relaciones se construyen socialmente”. En tal sentido varían de una sociedad a otra y están determinadas históricamente. El centro analítico no es simplemente la mujer y el cambio de su condición, sino la necesidad de incidir en las relaciones de poder que se caracterizan en esencia por la subordinación ejercida de los varones sobre las mujeres, y por extensión, en el dominio de lo masculino en desmedro de lo femenino. Esta construcción social es producto de relaciones sociales, tiene una historia propia y es cambiante por la intervención consciente del ser humano. Se encuentra en las instituciones, las relaciones interpersonales y las imágenes que tienen las personas de sí mismas. Conllevan una jerarquización entre hombre y mujeres, que hace que los rasgos y actividades de los varones sean más valorizados y reconocidos. Los resultados son el acceso desigual a la educación, salud, empleo, etc. y al poder que genera asimetrías en desmedro de la mujer. La igualdad de género en el desarrollo procura incidir en las causas que estructuran la subordinación de las mujeres en los siguientes aspectos: Discriminación, en el acceso a las posibilidades de trabajo, educación, cargos de responsabilidad pública y participación política. Invisible contribución a la reproducción de sus familias y de la sociedad en su conjunto (trabajo doméstico, actividades de subsistencia, etc.). Desigualdad en sus relaciones con los varones dentro y fuera de la familia, en las organizaciones sociales y en las políticas. Subvaloración de los trabajos considerados “femeninos”, los cuales son percibidos como actividades “naturales”. La igualdad de género es parte del contenido esencial del ideal democrático y su efectividad es lo que permitirá un sostenido del desarrollo en un país, región o localidad. En tal sentido, es necesario involucrar a la sociedad en la construcción de relaciones más democráticas y abordar los procesos a través de los cuales se producen y reproducen las relaciones de desigualdad, roles, estereotipos y modelos de identidad excluyentes.